FIL a través del tiempo

Fotografía: Brenda Solís

Desde el lejano 2002 la Feria Internacional del Libro de Guadalajara es un evento que marco en el calendario. En aquella edición recuerdo bien que Cuba era el Invitado de Honor y que en un Stand encontré el que es hasta el día de hoy mi favorito: “Retornamos como Sombras” de Paco Ignacio Taibo II. Podría decir que fue una experiencia que dejó algo muy especial en mi.

Cada año trajo algo diferente. En cinco de las ediciones anteriores, aunque consecutivas, participé en una sección que se llama “Los Lectores Presentan” en las cuales te obsequian un libro de un escritor que va a presentar un libro en la FIL, lo lees, platicas con el escritor antes de la presentación y luego en un salón frente a lectores como tú, presentas ese libro de la mano del propio escritor que lo hizo, lo cual es precioso, te ayuda a humanizar a un escritor y acercarte un poco a sus razones para escribir tal o cual cosa. Gracias a esta sección, conocí y conversé con cinco escritores creativos, geniales y generosos al compartir su tiempo con sus lectores; estos fueron: Rosa Montero, Unai Elorriaga, João Paulo Cuenca, Ruta Sepetys y Eduardo Sacheri. Les puedo asegurar que todos dejaron una huella especial en mi y en mi librero personal.

Esta trigésimo primera edición 31 de FIL fue otro paso, otro ciclo, el de reportero, el de acreditado de prensa, y esta hermosa experiencia también fue transformadora para mi. Ya no era ir a la Feria y buscar algo algunos libros, esta vez era buscar contenido para una audiencia y en este recinto tan ensordecedor de actividades no era difícil encontrarlo. Lo complicado fue abarcarlo todo, recomendar esta presentación de libros o esta conferencia, este concierto o este stand, para tantas personas tan variadas y con tan diversas opiniones.

Pero fue gratificante, el hecho de tener conexión con personajes de otros medios, con los mismos escritores ya sea en vivo o mediante redes sociales, el ver que a la audiencia le gusta tu contenido y que toda esta experiencia nace de FIL y de esta revista, cambia mucho la perspectiva; te permite estar agradecido por haberte puesto en ese momento exacto en ese lugar preciso.

Una de las mejores cosas de la última edición fue el precioso pabellón de Madrid, lleno de belleza y precisión artística. La conferencia de Savater fue maravillosa además de la sección de “Poesía o Barbarie” con poemas de Escandar Algeet; los conciertos de Porter y Vetusta Morla, el de Juan Perro y Depedro; el platicar con Jaime Garba, el de escuchar en conferencia también a Pedro Kumamoto; el llevarme en mi morral poemas de Marwan y novelas de Carrère y Pérez-Reverte, cuentos de Monge, Ovejero, Piñeiro y Ortuño.

Todo esto me dejó la FIL, además de pies cansados y el corazón contento. Una experiencia nueva que agradeceré durante los días que me lo permita la memoria y que estoy seguro de que serán muchos, porque esta edición sólo es otro capítulo de la historia que se ha armado por años entre esta Feria y yo, que los cargo más que en la memoria, en el corazón.