Elena Poniatowska… Más mexicana que el mole. 

¿Qué sería del legado del periodismo y literatura en México sin la perspicacia de Elenita? Una mujer de personalidad radiante que vive devota a su profesión, lo que la ha convertido en una de las voces más fuertes en nuestro País.

Su padre estaba relacionado con el último Rey de Polonia y su madre era hija de una familia porfiriana exiliada en Francia, lugar que vio nacer a una de las más aguerridas protectoras de la cultura mexicana un 19 de Mayo de 1932.

Ha dado voz a los sectores más necesitados de la sociedad en México a través de su pluma con entrevistas que han concluido en maravillosas novelas. Ha tenido oportunidad de conversar con las más grandes personalidades del arte y la literatura como Diego Rivera y Gabriel García Márquez.

Su infancia la vivió en París y en 1942 abordó un barco al lado de su hermana y su madre, que las traería a nuestro país para resguardarse de la segunda guerra mundial, sin que ella imaginara siquiera que quedaría enamorada para siempre de un lugar que la inspiraría a crear la más maravillosa literatura.

Cuando alcanzó la adolescencia, su padre volvió de la guerra y decidió que se quedarían a vivir en México, sin embargo, Elena y su hermana Kitzia fueron enviadas a un convento de monjas en  Philadelphia donde “Poni” estuvo tres años; fue ahí donde tuvo su primer acercamiento con la literatura.

Una vez que volvió a México, estudió taquimecanografía y comenzó a trabajar en el periódico Excélsior a principios de los cincuentas, una época que no era la más transigente con las mujeres periodistas. Realmente había muy pocas, y esa minoría solo podía escribir en la sección de “Sociales”. Obviamente fue donde  Elena dio sus primeros pasos pero en 1953 se publica su primera entrevista, que fue el género periodístico que la caracterizó internacionalmente.

Sentía inquietud por ser escritora literaria pero algunos le decían que el periodismo no era una buena manera de iniciarse, aunque ella los contradice ahora y afirma que de no haber conocido a los grandes de este arte, probablemente no se habría iniciado en ese oficio. Siempre mostró aptitudes para la escritura, ya que detallaba extraordinariamente todo lo que ocurría en torno a la entrevista y el entrevistado, incluso podría decirse que fue una pionera en este estilo descriptivo-narrativo. 

Ella cuenta que el amor por “la pluma” fue algo que realmente desarrolló poco a poco ya que verdaderamente quería ser cantante de cabaret cuando era niña.

En 1955 comienza a escribir para el periódico Novedades, y es en este año donde se interesa más por los temas  sociales y el lugar que ocupa la mujer en el mundo. Prueba de esto es su novela titulada “Hasta no verte Jesús Mío” (1962), en donde se cuenta la historia de una mujer oaxaqueña y la odisea que vivió al lado de su marido durante la revolución.

Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, es conocida por siempre exaltar los característicos rasgos de la cultura mexicana y todo el acontecer social que se desarrolla en ella. En 1968 se casó con el astrónomo Guillermo Haro con quien tuvo tres hijos. En 1979 recibió el Premio Nacional del Periodismo. Es “Doctora Honoris Causa” por la Universidad de Sinaloa, Toluca, Columbia (Nueva York) y por la de Florida.

Entre sus obras más conocidas se encuentran “Lilus Kikus” (1955), “La noche de Tlatelolco” (1971), obra por la que fue amenazada y perseguida, “Nada, nadie” (1988), “Tinísima” (1992)  “Luz y luna, las lunitas” (1994) entre muchos otros títulos.

Ha colaborado en diversas revistas y en 2013 fue galardonada con el Premio Cervantes por su brillante trayectoria literaria y su ejemplar dedicación al periodismo.

La sencillez e inteligencia de “Poni”, son cualidades que la vuelven toda una líder nacional con muchos seguidores de su obra y filosofía. Siempre preocupada por el acontecer de México, hace de la literatura y el periodismo una de las mejores herramientas para acercar a sus lectores a verdades e historias de una manera objetiva y cautivadora.