Descubrí que estaba Muerto, una novela vertiginosa

J.P. Cuenca (João Paulo) es un escritor brasileño que forma parte de esa ola de nuevos novelistas de su país y de toda latinoamérica que se ha ganado un lugar gracias a sus escritos. Cuenca tiene un estilo único que no sigue las reglas de la novela tradicional, sin principios ni finales definitivos, con muchas dudas y ninguna respuesta fácil, un enigma en cada novela de la que el lector es quien debe determinar cuál es la que le ajusta mejor al laberinto de palabras que acaba de leer.

Descubrí que estaba Muerto (Descobri que estava morto en portugués original) es su última novela, publicada en 2015 y traducida por primera vez en español al 2017, tiene ese regusto de sus trabajos anteriores como “El único final feliz para una historia de amor es un accidente”, con una gran diferencia de recursos y de escenarios. Si su trabajo pasado había sido una mezcla de tradición y modernidad japonesa por la gran influencia de las colonias niponas en Brasil, este nuevo trabajo se centra en su lugar y tierra natal, Río de Janeiro.

En esta novela empieza con la idea fácil de un thriller, siendo él mismo el protagonista. Todo se remonta a 2011 cuando recibe una llamada de la estación de policías diciéndole que había un expediente de un sujeto en la morgue que se llamaba igual que él y que tenía la misma partida de nacimiento, es decir, le hablaban para decirle que había un cadáver por el cual ya le habían declarado muerto.

Lo interesante es lo que surge a partir de ese punto, en un Río de Janeiro pre-olimpiadas, convulso y en plena transformación, la búsqueda de Cuenca no es sólo de ese cadáver sino de él mismo. En esta novela vacía sus molestias en muchos rubros de la sociedad carioca, de la política, de la lucha de clases, con una ciudad violenta que se pudiera replicar en otras ciudades latinoamericanas, solo sin la precisa constitución de esta ciudad costera.

Pero João no se queda en Río, se destruye y se reconstruye en esta novela llena de dudas, llena de rabia, vertiginosa de principio a fin, con un ritmo que hace pensar que probablemente sus manos no tenían la velocidad adecuada que marcaba su mente para vaciar rápidamente las palabras y así poder crear acertijos en una historia que no tiene salidas fáciles.

Cuenca, a punto de cumplir sus 40 años, de padre argentino y madre brasileña, se pone como personaje principal en esta novela autobiográfica y cuenta que lo más perfecto de su obra es que sigue siendo pura ficción donde el lector tendrá la voluntad de descifrar cuáles momentos son reales y cuáles simple y llana invención.

Descubrí que estaba Muerto. J.P. Cuenca. 1ra. Edición al español en Argentina 2017. Colección Andanzas, Tusquets Editores.

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