Cuando las mujeres brillaban en la lucha libre

La nueva serie de Netflix, “GLOW”, no pudo haber llegado en un mejor momento. En medio del renovado feminismo, y sobre todo dentro del debate respecto al papel de la mujer en la industria del entretenimiento. Con un cast formado en su mayoría por chicas, esta comedia ambientada en los años ochenta trata sobre un grupo peculiar que participa en un programa igualmente singular: lucha libre femenina.

Puesto que no podía esperarse nada menos de la productora Jenji Kohan (creadora de “Orange Is The New Black”), se centra en ellas. Desde la primera escena, la protagonista Ruth Wilder (interpretada por la simpática Alison Brie) muestra su descontento con el tipo de papeles que ofrecen a las mujeres actrices y por supuesto que no desperdicia la oportunidad cuando le ofrecen el casting para un singular ‘show’: Gorgeous Ladies of Wrestling (GLOW).

Escrita por Liz Mahive y Carly Mensch, en sus diez capítulos de media hora abarcan varios estereotipos. Aunado a las diferencias de género, los escritores se las arreglaron para dirigir la mirada a temas raciales y políticos; así es como van construyendo la serie dentro de la serie: las peleas en el ring son el escenario perfecto para enfrentar a negros y blancos, a terroristas y a comunistas. Una sátira bien construida, según mi opinión.

Sin duda no es la mejor serie de Netflix pero es muy entretenida. Además, todos los personajes encajan de manera perfecta; el principal es maravillosamente molesto al principio. Entre los secundarios destacan los interpretados por Betty Gilpin cuya evolución de esposa y madre a mujer consciente de su fuerza y su cuerpo, es justamente lo que se espera de una historia como ésta. Por supuesto no podía faltar el hombre sexista: el director de la serie, interpretado por un guapísimo Marc Maron.

Asimismo no puedo dejar de mencionar el maravilloso soundtrack que acompaña la historia. Temas de Queen, Tears for Fears, Van Halen, Cher, Bonnie Tyler, Scorpions y otros clásicos que le dan el aire de nostalgia que cualquier serie ambientada en otra década necesita para estar completa. Y por supuesto, el final estaría acompañado de una poderosísima canción de una poderosísima cantante: Pat Benatar. Déjenme decirles, esos últimos minutos son una buena catarsis ¿Qué otra cosa podría esperarse de la lucha libre?

Les prometo que dedicarle tiempo a esta serie no es un desperdicio. Por supuesto, tiene sus momentos cursis, algunos bien podrían no ser necesarios. Las escenas dentro del ring no decepcionan: muestran algunos movimientos complejos de la lucha libre que serán llamativos a los espectadores. El vestuario y la iluminación completan el escenario ochentero, y así se cumple el objetivo: dramatiza el auténtico “GLOW” de 1985 y claro, una vez que termines de ver la serie, irás a YouTube y buscarás las verdaderas peleas.

Si, esperamos una segunda temporada, pero esta primera no estuvo nada mal.