Candy, un poderoso exponente del rock contemporáneo nacional

 

 

Por Lizzy Zubieta

Fotografía: Oficial

 

Se encuentran situados en un punto casi obligado para una banda que se ha mantenido más de una década en el camino, donde la dirección que desean seguir por el momento es la de una brújula personal. Aunque Candy les ha dado todo lo que musicalmente podrían pedir, el cuarteto tomará un rumbo diverso al que solían tener solo para explorar un poco la creatividad y vida propia. Sin embargo, eso no quiere decir que finalizan definitivamente su historia que alberga un gran legado.

Los Candy se unieron por el simple y genuino amor a la música, aún cuando ni siquiera eran lo suficientemente diestros para desarrollar todo su potencial, aunque sin duda acertaron gratamente ya que aprendieron y crecieron mientras andaban por el sinuoso camino que representa la vida musical.

Apenas transcurrían los primeros años de la década cero, y del inicio de la búsqueda del sueño personal que tenían en común, y ya habían comenzado tocando covers de Pixies y Radiohead, lo que los forjó bajo una estela de garage punk que se intensificó, ya que solo eran tres miembros en la banda: Valentina, Michael y Héctor.

Después de arrasar con el garage y aún siendo muy jóvenes, los Candy decidieron llevar su pasión por la música y sus ensayos de cochera a otro nivel, lo que ayudó a forjar la creación y por ende el nacimiento de Strange (2009), su primer LP de estudio que corrió bajo la producción de Diablito Records.

La aceptación en la industria fue tal que tan pronto como fue posible el trío comenzó a rolar por las salas más importantes de la Ciudad de México, lo que llamó la atención del tacvbo Joselo, quien primeramente les dedicó unas líneas en su columna en el diario Excélsior, después de haberlos visto en acción en una presentación de Revista Marvin. Luego les propuso producir algunas canciones de su segundo material, al que se unió Ro Velázquez de Liquits.

Bajo la tutela de dos grandes de la música, Candy dio un salto monumental que llevó el nombre de Control (2012), un álbum que prácticamente marcó un antes y un después en la historia del aquel entonces, trío capitalino. Después de haberse iniciado como una banda rock punk que destacaba sus líricas en idioma inglés, decidieron escribir sus canciones totalmente en español. Sonoramente produjeron un disco de rock sobrio que sabía a una actualidad que no eclipsaba su peculiaridad, lo que les permitió pisar en repetidas ocasiones el Festival Vive Latino, un must dentro de la carrera de cualquier artista independiente, ya que genera un peso considerable en su historia de vida profesional.

Control ayudó a dar a conocer su proyecto a nivel internacional, en festivales de España por ejemplo, donde vivieron un recibimiento acogedor e inmejorable, sin mencionar que la escena alternativa de México los aceptó totalmente y pronto les obsequió el lugar que merecían, pero sobre todo por el que habían trabajado durante mucho tiempo.

En 2016 llegó un tercer material sorprendente que demostró su infinito crecimiento, no solo personal sino musical, del ahora cuarteto. Prácticamente era como un renacimiento grupal, pues atesoraban su bien conocida obscuridad y sobriedad pero ahora la reflejaban a través de un sonido experimental que en ocasiones se acercaba a lo industrial. En solamente una placa de nueve temas, cada integrante vació sus universos propios, logrando que funcionaran armoniosamente y lograran un álbum que tenía una tentadora finta que invitaba a perderse en el misticismo y la introspección. Esta unificación de mundos lleva el nombre de Atlas, hasta ahora su último trabajo discográfico.

Último single que cierra la trilogía de su álbum Atlas

Por más de diez años, Candy supo conducirse exitosamente a través de la escena nacional, siendo uno de los exponentes más peculiares y poderosos del indie mexicano. Su crecimiento gradual fue impactante y atractivo y aunque el desarrollo de su historia se detiene indefinidamente, su trayectoria queda grabada dentro de su característico sonido y arduo trabajo que logró destacarlos en la escena contemporánea del rock en nuestro país.

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