Brody Dalle: el rostro del post punk

La nueva era trajo consigo ídolos flamantes para todos los adolescentes deseosos de entregar su tiempo y dedicación a personajes con los que pudieran identificarse y que probablemente, y con mucha suerte, alguna vez pudieran ver en vivo.

Kurt Cobain y Janis Joplin se habían ido, así que era casi imperativo tener nuevos objetos de veneración que llenaran el vacío de los ausentes o que por el contrario se comenzaran a edificar nuevos pilares para los íconos de la década cero.

Britney Spears estaba disponible, pero cierto sector, que se regía bajo la irreverencia, prefería monstruos descarados que se hubiesen apasionado por la guitarra a los 13 años y se casaran con punk stars a los 18; para todos ellos, directa desde Australia, había llegado Brody Dalle.

Nacida el 1 de enero de 1979, Brody fue una chica que se sintió inspirada por la música de Cindy Louper y The Beatles. En los noventas, Nirvana y Hole eran sus predilectos aunque posteriormente mostró un gusto especial por bandas como BlackFlag, Discharge y Flipper, que la llevaron a formar su primera agrupación: Sourpus en 1995, con apenas 16 años de edad.

Con este primer proyecto, tuvo la oportunidad de tocar en el Festival Summersault en su natal Australia, donde conoció a Tim Armstrong, líder de Rancid, con quien comenzó a salir después de haber mentido sobre su edad. Al cumplir 18 años contrajeron nupcias y se mudaron a Los Ángeles, California donde Brody finalmente fundó The Distillers en el 98.

El comienzo del nuevo siglo trajo consigo el primer homónimo de la banda que en un inicio estuvo conformada por chicas solamente con Dalle a la cabeza, quien recibió muy buenas críticas y comparaciones con Courtney Love e incluso PJ Harvey. Después la alineación cambió y se unieron Tony Bevilacqua, Ryan Synn y Andy Granelli, quienes permanecieron de manera un poco más estable luego de un desfile de inumerables músicos que conformaron el proyecto.

Dos años después, llegó Sing Sing Death House donde se desprendieron temas emblemáticos como “Seneca falls”, “The Young Crazed Peeling” y “City of Angels”; sin embargo, la época de oro no llegó al cuarteto hasta que se editó su obra maestra: Coral Fang, en 2003. “Beat your heart Out”, “Drain the Blood” y el himno “The Hunger” saciaban satisfactoriamente la rebeldía y la ansiedad de la juventud ante el inicio de una nueva era.

 

The Distillers rodó por todo el mundo y pisó escenarios importantes, como su inolvidable presentación en el emblemático festival inglés Reading en 2004. El final para los angelinos se presentó tres años después cuando Brody anunció su proyecto en solitario: Spinnerette, que mostró una faceta irreconocible que marcó la madurez de la australiana misma que se ligó a su nuevo matrimonio con Josh Homme luego de su divorcio con Armstrong en 2003.

Luego de transitar el alba de la música digital, la banda que estaba conformada por Dalle y el ex distiller Bevilacqua permitió la descarga gratuita del EP dentro de su sitio oficial además del arcaico My Space. “Guetto Love” y “Valium Knights” fueron los temas que definieron a la cantante en 2009 en los que se alejaba completamente del punk y la acercaban a los sonidos electrónicos que a pesar de ser apacibles y digeribles, mantenían la férrea personalidad que la voz de Brody imprimía en cada melodía.

Posteriormente, en 2012 anuncia Diploid Love, un excelente álbum en solitario que mezclaba sus dos antiguos proyectos logrando una gran conjunción entre un rock melódico que se fundía en ambientes electrónicos acentuados por su carraspeante y poderosa tesitura vocal consiguiendo que este LP mostrara la valentía que Dalle experimentó dentro de estas nuevas creaciones musicales.

Y aunque ahora la industria y su acelerado crecimiento nos muestra nuevas personalidades musicales, casi todos los días, resultará complicado que una nueva anarquista ocupe la escena; probablemente, Brody Dalle se convirtió en una leyenda contemporánea cuando chicos y chicas veneraban su “inconveniente” punk que vomitaba con fuerza versos graves en los que muchos encontraban refugio. Esto sin mencionar que no solo fue admirada por su ingenio musical sino que su imagen estrambótica, que al mismo tiempo irradiaba una sensualidad embriagante, era el sueño de los hombres y el modelo a seguir de las adolescentes que despuntaban a la par del nuevo milenio.