Aramburu y su magistral narración en “Patria”

El mundo se puede ver desde distintos ángulos, los optimistas consideran que la historia de los países se puede contar a partir de los avances en diferentes áreas como la democracia, la justicia, la tecnología o lo social; los pesimistas y los realistas saben que la historia de los países se cuenta generalmente a partir de sus luchas armadas y de los resultados de las mismas.

Una de las historias más dolorosas para un país ha sido la de los encontronazos que tuvieron por muchos años el gobierno y pueblo Español con la ETA (“Euskadi Ta Askatasuna” que es una expresión en lengua Euskera que significa “País Vasco y Libertad) la organización terrorista, separatista y nacionalista vasca que en su periodo de actividad luchó por sus fieles creencias de independizar a España eligiendo el terrorismo y la guerra hasta el año de 2011.

Fernando Aramburu nació en San Sebastián, España en 1957, el año que se fundó la ETA. Creció en el mundo en que los atentados de esta organización terrorista eran algo real y palpable. Como muchos jóvenes, pudo ser tentado a formar parte de este grupo separatista pero en su lugar se dedicó al desarrollo de la cultura de su región y su país para en 1985 mudarse a Alemania y así comenzar en otro sitio, lejos del país vasco, pero como pasa en la vida de muchos, las heridas y las diversas experiencias de vida no se pueden dejar, es algo que se lleva en las maletas.

Con este preámbulo podemos entender por qué Aramburu podría ser una de las voces autorizadas para escribir sobre este conflicto armado, es por ello que publicó “Patria”, obra que fue lanzada el año pasado y la cual podemos considerar una lectura obligada para cualquier persona que quiera entender qué es lo que pasa con un país con un largo conflicto entre personas de la misma raza… nunca hay un vencedor.

Una novela situada en un pueblo ficticio, ubicado cerca a San Sebastián y desarrollada por un lapso de 30 años; protagonizada por dos familias, ambas vascas, pero en dos frentes distintos: la de las víctimas por un lado y la familia que tiene un gudari (esto es en Euskera, un combatiente para la causa vasca) en su seno. Con un desarrollo magistral, Fernando nos muestra una verdad que conocemos pero a veces nos negamos a aceptar: en conflictos como este, todos son víctimas, todos tienen heridas y todos sufren.

Una historia contada desde tantos ángulos que abarcan a cada miembro de ambas familias, presentándonos las diferencias de ideologías, el desarrollo del conflicto, las consecuencias, los cambios trascendentales en las vidas de las personas gracias a las decisiones tomadas. Escrito sin una secuencia estricta, este libro se vuelve dinámico y cautivante.

Tomando a Miren y a Bittori, las madres y cabezas de cada familia como estandartes, Aramburu nos cuenta cómo un conflicto más que armado, ideológico, puede separar a tantas personas cuando cada una toma su rol y cómo todo puede cambiar cuando los atentados ya no son ajenos sino que se viven en carne propia.

Un libro que le ha traído reconocimiento a un artísta de gran trayectoria que escribió esta obra en el momento adecuado, cuando ETA había decidido el cese definitivo al fuego como lo anunciaron en el 2011 y que entre los pasos que han tomado en este 2017 han entregado una cantidad importante de armas y explosivos en consecuencia para que la vía del desarme sea demostrada como la correcta para conciliar tantos años de heridas y daños para todos en el país vasco.

Se puede ver a través de estas páginas llenas de belleza y de crueldad que Aramburu necesitaba contar esta historia, de su país, su pueblo, su vida y su “Patria”. Desarrollado desde la ficción, cuenta una realidad que nunca se debería permitir que ocurra de nuevo en el mundo porque cuando las armas son la elección de un pueblo, inevitablemente la derrota será el resultado para todos, sin importar al bando que pertenezcan.